Novedades regulatorias. Octubre 2020.

María Molina Martín

Marco comunitario

Los supervisores arrancan el último trimestre de 2020 marcando los objetivos esenciales de su actividad para 2021.

  • ESMA apunta la convergencia supervisora como uno de los cuatro pilares fundamentales de su actividad prevista para el año próximo. También en el foco de su atención están la supervisión directa sobre contrapartidas de terceros países y el rulebooktras las revisiones de MiFID (Directiva de Instrumentos Financieros) y AIFMD (Directiva de Gestión de Fondos Alternativos), en atención, sobre todo, a posibles cambios para apoyar la Unión del Mercado de Capitales; la gestión de riesgos con integración de los nuevos enfoques de innovación financiera y criterios ASG será el cuarto de esos pilares de supervisión.
  • En el ámbito bancario, EBA identifica seis áreas estratégicas en las que centrará su actividad: 1. Reducción de riesgos y desarrollo de herramientas de resolución eficaces; 2. Revisar y actualizar los stress test en toda la UE; 3. Convertirse en un centro de datos integrado de la UE; 4. Contribuir al sólido desarrollo de la innovación financiera y la resiliencia operativa del sector; 5. Contribuir a la infraestructura de lucha contra la prevención de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo en la UE; 6. Proporcionar políticas relativas a la integración y gestión de riesgos ASG. EBA añade dos líneas de trabajo transversales: la primera, estructural por su propia naturaleza, dirigida al fortalecimiento de la gobernanza y buena conducta de las entidades financieras; la segunda, coyuntural, para atender el impacto de la crisis del COVID 19 en las entidades.
  • Finalmente, en materia de seguros y fondos de pensiones, EIOPA señala entre sus objetivos el impulso de la regulación y supervisión en beneficio de los consumidores; en la línea de ESMA, también una convergencia supervisora; en tercer lugar, el fortalecimiento de la estabilidad financiera a través de su sector; y, finalmente, una adaptación eficaz y eficiente de su actividad a las nuevas prioridades en la materia.

En esta última línea podríamos enmarcar, de hecho, la publicación de su enfoque sobre Requisitos de Control y Gobernanza de productos (POG, por sus siglas en inglés) el pasado 8 de noviembre, cuyo objetivo, tal y como apunta el supervisor es “garantizar que los enfoques centrados en el consumidor se implementen en la práctica”, incluyendo los procesos de aprobación y distribución de productos, el seguimiento y la revisión. Este documento no es vinculante, sino que su propósito es servir de guía a los operadores y, también a los supervisores nacionales, así como al diálogo entre unos y otros para facilitar un buen funcionamiento del mercado.

Por otro lado, en el marco de MiFIR, ESMA ha propuesto modificar el régimen de transparencia de los instrumentos financieros no participativos (non-equity). A este respecto, ESMA considera que el régimen actual resulta demasiado complejo y no siempre eficaz para garantizar la transparencia a los participantes del mercado; es importante, tal y como señala ESMA, aportar más transparencia a los mercados de derivados y de bonos y, en lo que respecta a su actividad, continuarán los esfuerzos, como el presente, para promover una supervisión armonizada y la alineación de las prácticas de mercado con los objetivos de MiFIR.

Aunque su publicación fue a finales de septiembre, debemos concluir la actividad de ESMA en este resumen con referencia a su informe final sobre la revisión del Reglamento de Abuso de Mercado (MAR). En él, ESMA emite recomendaciones en relación a los sondeos de mercado y la información privilegiada, relativas a la responsabilidad de las sociedades de gestión en relación con la divulgación de información privilegiada y para la eliminación de las limitaciones a las autoridades nacionales para compartir información con las autoridades fiscales.

EBA también ha mostrado una importante actividad durante este mes de octubre:

También nos fijamos en la actividad del supervisor europeo en materia de protección de datos que ha publicado dos importantes dictámenes: el primero sobre el Plan de acción para una política global de la Unión en materia de prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo (resumen en castellano); el segundo sobre la Estrategia Europea de Datos (resumen en castellano).

Debemos destacar también en este resumen el informe del Banco Central Europeo sobre un euro digital. Cuando aún se van acomodando la regulación y el mercado de entidades y medios de pago, el BCE apunta la realidad paralela del euro digital: es prueba de que los cambios en esta era digital requieren rapidez, determinación e iniciativa.

Y, precisamente, a este respecto, se publicaba en el DOUE (9 de noviembre) un nuevo Reglamento Delegado que complementa a la Directiva de Servicios de Pago sobre puntos de contacto centrales en el ámbito de los servicios de pago.

También en el DOUE, de 20 de octubre, encontrábamos la publicación del Reglamento de Crowdfunding, que busca aumentar la seguridad jurídica y armonización de este tipo de financiación con el objetivo último de mejorar la protección de los inversores, así como facilitar el acceso a nuevas fuentes de financiación transfronteriza.

Marco nacional

El 16 de octubre veíamos encontrábamos en el BOE la publicación de la Ley del Impuesto sobre Transacciones Financieras o “Tasa Tobin”. Sobre este y la “Tasa Google” publicadas el mismo día, encontráis nuestra reflexión publicada en el diario Cinco Días.

Por otro lado, la CNMV ha sometido a consulta una propuesta de modificación de su Guía Técnica para la evaluación de conocimientos y competencias del personal que informa y asesora, incorporando la posibilidad de pruebas no presenciales con previsión de condiciones concretas que se considerarían garantías suficientes.

Finalmente, el Banco de España ha hecho público sus prioridades de análisis e investigación para el período 2020-2024: 1. Las políticas del BCE (monetaria, micro y macroprudencial); 2. Tendencias a largo plazo: cambio climático, digitalización, envejecimiento…; 3. Riesgos y oportunidades del entorno internacional; 4. Consecuencias agregadas de la heterogeneidad de individuos y empresas; y 5. Nuevas tecnologías y fuentes de información como retos para un banco central.

Con fecha de 29 de octubre, el supervisor nacional también ha publicado su Informe de Estabilidad Financiera del segundo semestre 2020, en el que resume los principales riesgos identificados a raíz de la crisis del COVID-19, el potencial riesgo sistémico y las medidas (prudenciales y no) adoptadas en respuesta. Resulta interesante en este sentido, el repaso a las medidas de adaptación de la normativa prudencial del CRR (quick fix) y la respuesta de la Junta de Riesgo Sistémico (JERS).

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