¿Es posible un registro universal del repertorio musical a través de la tecnología Blockchain?

Son abundantes las incógnitas que rodean a la tecnología Blockchain desde su introducción a través de la plataforma Bitcoin hace una década; no obstante, la incertidumbre que a día de hoy todavía envuelve a esta tecnología no ha impedido su imparable auge en múltiples áreas. De este modo, y aunque Blockchain surgió con el objetivo de erradicar la figura del intermediario en el ámbito financiero, al suprimir su papel en la realización de transacciones en la red, con el paso del tiempo esta tecnología ha demostrado tener el potencial de reducir, y en algunos casos incluso eliminar, el papel de esta figura en otros diversos sectores, tanto públicos como privados.

En este sentido, aunque la esfera financiera ha sido la que ha apostado en mayor medida por el desarrollo de Blockchain, no solo por las ventajas que esta tecnología podía traer consigo sino además por la amenaza que le suponía a este área su implementación a gran escala, en la actualidad son múltiples los sectores que se están adaptando a las nuevas realidades socioeconómicas que avances tecnológicos como éste traen consigo. Pues, además de mejorarse y optimizarse los modelos de negocio existentes gracias al impulso de esta tecnología, también se están creando nuevos modelos a partir de las carencias y defectos que presentaban los anteriores.

Así lo demuestran diversas plataformas que se están originando en el sector musical, y que están utilizando Blockchain para solucionar la problemática  que aflige a la industria desde hace años. A este respecto, uno de los grandes inconvenientes del sector es la compleja tarea de identificar a los titulares de derechos de propiedad intelectual ligados a una grabación fonográfica, puesto que sin una base de datos completa, fidedigna y accesible a todo el que la necesite, en muchas ocasiones la solicitud de una autorización o el pago de una licencia para hacer uso de un fonograma no solo se vuelve una tarea laboriosa, sino además lenta y costosa.

En este sentido, hay que tener en cuenta que para la creación de un fonograma se requieren múltiples intervinientes, y aunque no todos serán titulares de algún derecho de propiedad intelectual, sí serán parte de las diversas cadenas de contratos que surgen a partir de su realización. Y a pesar de que, por lo general, los editores musicales y los productores de fonogramas, ya sea a título originario o derivativo, serán los que ostenten casi todos los derechos sobre la obra musical y el fonograma en donde se fije la interpretación de esta última, la labor de identificar a estos dos únicos titulares sigue sin estar exenta de complejidad. Más aún teniendo en consideración que el desarrollo de Internet ha promovido la masificación de los contenidos musicales a los que tienen acceso los consumidores, los cuales, en numerosas ocasiones se encuentran en la red sin la adecuada identificación de sus titulares.

Ante esta situación, la ex-comisaria de la Unión Europea Neelie Kroes formó en 2008 un grupo de trabajo con el objetivo de crear una base de datos única y global, “The Global Database Repertoir (en adelante, GDR). A pesar de la gran inversión que supuso su puesta en marcha, el proyecto perdió toda posibilidad de viabilidad en 2014 tras la retirada de varios de sus organismos participantes, siendo el primero de ellos la entidad de gestión norteamericana ASCAP[1]. Circunstancia que puede haberse visto impulsada por la participación conjunta de múltiples entidades de gestión en la creación de bases de datos individuales capaces de cumplir con las exigencias impuestas por la Directiva 2014/26, relativa a la gestión colectiva de los derechos de autor y derechos afines y a la concesión de licencias multiterritoriales de derechos sobre obras musicales para su utilización en línea en el mercado interior. De este modo, ya no se estaba invirtiendo esfuerzo y financiación en la constitución de la GDR, sino en la implantación de “pequeñas GDR” con el fin de hacer frente a la concesión de licencias multiterritoriales por parte de las entidades de gestión[2] .

Sin perjuicio de lo anterior, aunque un proyecto de gran envergadura como la GDR resultase ser un estrepitoso fracaso, en la industria musical se sigue manteniendo de forma consensuada que es necesario un sistema adecuado de identificación de titulares de derechos para potenciar el desarrollo de la música en el ámbito digital, y a pesar de los intentos fallidos, una base de datos global sigue pareciendo el mejor sistema por el que optar[3].

El uso de Blockchain: tres escenarios

En relación con lo expuesto, la tecnología Blockchain se presenta como una posible solución. Son tres los escenarios que se plantean de elegirse esta tecnología para la creación de una base de datos global que sirva como registro del repertorio musical existente, pues existen tres tipos de Blockchain a las que se pude recurrir: (i) una Blockchain pública, en la que cualquier participante de la red puede acceder al registro y crear o visualizar su contenido; (ii) una Blockchain privada, en la que determinados participantes son los que pueden acceder al registro, y en consecuencia, añadir o verificar su contenido; y, (iii) una Blockchain híbrida, en la que el acceso de los participantes es limitado, pero el contenido del registro es público.

De elegirse una Blockchain privada, tanto las entidades de gestión como las grandes o pequeñas discográficas podrían beneficiarse, ya que podrían crear un registro seguro e inmutable de todo el repertorio sobre el que gestionasen u ostentasen derechos, cuya actualización podría llevarse a cabo por cada uno de los participantes, en lugar de depender de un ente centralizado. Sin embargo, la elección de una Blockchain privada supondría una repetición del modelo de bases de datos a escala nacional ya existente, las cuales contienen solo una pequeña parte del repertorio musical global y cuentan con acceso limitado. Por lo que el beneficio que pudiese aportar la tecnología en este supuesto sería muy reducido.

En caso de optarse por una Blockchain pública, la base de datos que contuviese el repertorio musical no solo sería segura e inmutable, sino accesible para todo el que la necesitase. Con el acceso libre se solventaría la problemática asociada a la correcta identificación de los titulares de derechos en el sector musical, aunque solo si el contenido de la base de datos fuese completo y fidedigno. A este respecto, el gran problema que supone la elección de una Blockchain pública es que cualquier persona interesada podría ser capaz de añadir información a la Blockchain, y dicha información podría en muchos casos ser incorrecta o inexacta. Y dado que la Blockchain se caracteriza por ser inmutable, y en el caso de las públicas, descentralizada, la tarea de modificar un contenido erróneo o incompleto se volvería casi imposible.

Por último, existe la posibilidad de elegir una Blockchain híbrida. Al restringirse el acceso de los participantes en la Blockchain se puede solventar el problema de la inexactitud o incorrección de los datos incorporados a la misma, y al permitirse que el acceso al contenido sea público, el problema de la accesibilidad desaparece. Si bien esta Blockchain podrá presentarse como una posible solución a la problemática solo en la medida en que las condiciones de acceso a la misma impuestas por los participantes no sean abusivas.

En conclusión, son muchas las expectativas que recaen sobre Blockchain, y en lo que respecta al sector musical, se espera que esta tecnología solucione problemas que anquilosan a la industria desde hace años. Desde la consecución de un registro abierto y fidedigno que contenga la información de los titulares de derechos, a una mayor transparencia y rapidez en el pago de royalties a través de contratos inteligentes, se espera que Blockchain sea la respuesta a la diversa problemática que afecta al sector. Sin embargo, para que esta tecnología logre solucionar de forma efectiva los problemas que afligen a todos aquellos que intervienen en la industria, será necesaria no solo una inversión considerable, sino además, un verdadero interés, esfuerzo y compromiso por parte de los agentes con mayor poder en la cadena, pues solo así esta tecnología realmente acabará implementándose y desarrollando todo su potencial.

Todo ello para evitar el fracaso de la GDR, donde ha quedado demostrado que para la consecución de un registro universal del repertorio musical existente no solo es fundamental contar con un respaldo financiero sólido, sino también con una ingente cantidad de datos que a día de hoy está en manos de intermediarios que, ante la existencia de una base de datos de estas características, podrían ver afectado su modelo de negocio actual.

[1] Milosic, K., “GRD’s Failure”, Berklee College of Music – Music Business Journal, 2015.

[2] Cooke, C., “PRS confirms Global Repertoire Database cannot move forward, pledges to find alternative ways”, CMU, 2014.

[3] De Leon, I., Gupta, R., The impact of digital innovation and Blockchain on the music industry, IDB, 2017, pág. 19.

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