Ética en tiempos de supervivencia

Gabeiras & Asociados

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Tercero de nuestros ‘Aula Encuentros’ centrado en explicar y explicarnos ese matrimonio entre la ética y la abogacía, la abogacía y la ética, que la práctica diaria ciega a menudo. En otras sesiones de este foro estudiamos la función y mandatos del abogado ejemplar y los límites de la publicidad en el sector; hoy abordamos la necesaria modernización del código deontológico de la abogacía. Como ponente maestro de ceremonias, un sabio en la materia, Rafael del Rosal, abogado experto en deontología.

Patricia Gabeiras, socia fundadora del bufete, da la bienvenida al acto apelando a la función del Derecho como arma de transformación social. Este es el doceavo Aula Encuentros que organiza y acoge Gabeiras & Asociados. “El Encuentro de hoy conecta directamente con la línea de reflexión jurídica que desarrollamos a través de nuestro Aula, con esa preocupación del despacho por la ética con la que se ejerce, con la que ejercemos, nuestra profesión”.

Una queridísima profesión que “atraviesa momentos especialmente difíciles”, lamenta Lupicinio Rodríguez, nutrido currículum, presidente de SCEVOLA, Asociación para la ética y la calidad en la abogacía, y presentador de este debate. “Afrontar los procedimientos de forma sensata y respetuosa, también los jurídicos, se hace imprescindible en nuestra sociedad”, deduce. “Pero esta globalización con la que convivimos ha expulsado del mercado a muchas pequeñas firmas y ha dificultado la supervivencia de las restantes, y esto relativiza la propia ética: los abogados deben comer”. Es el enmarañado contexto en el que operamos y sobre el que reflexionamos hoy. “Afortunadamente Rafael del Rosal tiene un modelo teórico para poner soluciones”, concluye sonriente Rodríguez. Escuchémosle.

“Queda mucho, mucho por andar para que contemos con un cuerpo teórico que ponga en pie a la Ética Jurídica”, comienza Del Rosal. “Nos contó Gomá que los códigos deontológicos son esencialmente, biológicamente, ineficaces”, recuerda refiriéndose a las palabras del ponente del Aula Javier Gomá. “¿Cómo plantear esta conferencia, pues, sobre eficacia de los códigos deontológicos si ya sabemos que son ineficaces?”. Pero el Tribunal Supremo, prosigue el ponente, y a pesar de su supuesta ‘ineficacia’, señala el obligado cumplimiento de las normas deontológicas, en tanto que son normas jurídicas completas. Porque, de la misma forma que no consideramos innecesario al derecho común, al Código Penal, aun no logrando con sus tipificaciones una total eficacia, un total éxito, puesto que siguen produciéndose asesinatos cada día, ¿por qué deberíamos exigirle más a un código deontológico?

“¿Es eficaz o ineficaz el Código Penal? Es suficientemente eficaz, diría yo. ¿Y está anticuado? ¿Está anticuado el Derecho? Obviamente, no lo está”. Y así, deducimos, tampoco está anticuada la deontología ni tampoco son ineficaces los códigos deontológicos, sino que son “suficientemente eficaces” y esta suficiente eficacia los convierte, igual que al Código penal, en sumamente necesarios. En imprescindibles.

“Nadie deja de hablar de la ética, hay miles de códigos éticos, fundamentalmente de las profesionales liberales como la nuestra, cuya actividad, nuestra actividad, está pegada a la piel. Necesitamos de algo sagrado en lo que sujetarnos”. Y así, este estudioso de la deontología explica cómo la codificación es la solución inventada por el hombre para abordar la bondad y la maldad: “Somos héroes y villanos en el mismo cuerpo”. Y esto, dice, se ha abordado a lo largo de la historia codificando, porque “la ética tiene la cualidad de codificarse constantemente”, y los códigos son imprescindibles para difundir la ética. Del Rosal clasifica las codificaciones en cuatro tipos: tabú, costumbre, religión, derecho. “Nuestra historia nos lo demuestra. Cuando el derecho común fracasa, aparece la ética. Su valor simbólico es ese algo más al que aferrarnos”.

Y el desarrollo de esta idea confluye con “estos tiempos especialmente difíciles” de los que hablaba Lupicinio Rodríguez, valoración con la que él discrepa: “No ha habido ninguna época de la Humanidad con más ética que la nuestra. Ahora hay más ética que nunca, hay más y mejor supervivencia para más hombres”. Y es la eficacia de las codificaciones, esa eficacia puesta en duda por Gomá, la que nos permite estar aquí ahora. “En el Aula y no en las cavernas”. Pero aún así, y como no podía ser de otra forma, nos exasperan las malas prácticas. ¿Cuándo ha sido fácil?, se pregunta nuestro ponente.

La descripción de la ética, del sistema ético-jurídico, no podía saltarse las características que la distinguen del derecho común, y que Del Rosal identifica fundamentalmente en dos: su capacidad para regular actos y no consecuencias (regula, prohíbe, comportamientos, no las consecuencias de estos) y su función como auténtico contranegocio jurídico. Contranegocio cuya eficacia “es la prueba de vida, el estar hoy aquí, el que estemos hoy aquí reflexionando afablemente”.

¿Y todo esto está anticuado?, lanza al aire. La ética jurídica, desde luego, se responde, no. Su codificación, el código deontológico de la abogacía, por supuesto que sí (“¿cómo es posible que aún no se haya convocado un congreso de la abogacía para analizar la actualización del código?”). “Hay dos caminos para modernizarlo”, uno, fallido, otro, en el que cree: desregularización y tipificación. “Estamos andando por la desregularización, cuando deberíamos practicar la tipificación; y por el camino no está habiendo debate, diálogo, transparencia”. Así defiende Del Rosal la necesaria actualización de un estatuto general de la abogacía “que lleva años en el cajón”.

“Modernizar es hacer un código típico, tipificar. Regular honestamente, no hacer trampas, crear normas modernas. Deberíamos avanzar en la eficacia, en la autenticidad, en la clarificación”, sentencia con pasión, para argumentar su desacuerdo con los códigos éticos no disciplinarios. “Todo lo que no sea disciplinario es puro marketing. Marketing que desemboca en ineficacia”.

Javier Ledesma, Joaquín García-Romanillos, Rafael Sánchez, Silverio Fernández Polanco, Luis Rodríguez Ramos… Comienza el tiempo de debate del Aula y se suceden las voces experimentadas: docentes, abogados, magistrados, catedráticos o representantes de asociaciones opinan y aportan a este Encuentro del Aula. “Cuidado con los códigos de buen gobierno”, alerta Gabeiras antes de dar por concluido el coloquio: “Los diseñados por los bancos posteriormente a la crisis han venido a teñir de blanco actividades ilícitas desarrolladas durante los años en los que no había normativa. Si los códigos deontológicos generan realidades aisladas que no se reflejan en los códigos civiles, estaremos ante códigos éticos vacíos y peligrosos”.

 



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